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Grietas en los pezones y dolor al dar el pecho: causas, cómo curarlas y cuándo puede ser mastitis

El dolor intenso al amamantar no es normal. Te contamos por qué aparecen las grietas, cómo mejorar el agarre, cómo cuidarlas y cómo distinguir una obstrucción de una mastitis.

Alimentación · 7 min de lectura

Dar el pecho puede resultar incómodo los primeros días, pero un dolor intenso o que dura toda la toma no es algo que debas aguantar. Casi siempre tiene solución, y la causa más frecuente es un agarre poco eficaz. En este artículo verás cómo reconocer un buen agarre, cómo cuidar las grietas, qué son la ingurgitación, la obstrucción de un conducto y la «perla de leche», cómo diferenciar una obstrucción de una mastitis y cuándo conviene pedir ayuda.

Por qué duele dar el pecho

Al principio puedes notar cierta sensibilidad en el pezón al comienzo de la toma, que suele desaparecer en unos segundos. Lo que no se considera normal, según el NHS (sistema público de salud británico), es el dolor que persiste durante toda la toma, que va a más con los días o que deja el pezón dañado.

La causa más habitual es que el bebé no se agarra bien al pecho: si solo succiona el pezón, en lugar de abarcar también buena parte de la areola, el pezón roza contra el paladar y acaba irritándose o agrietándose. Otras causas posibles, que debe valorar un profesional, son el frenillo lingual corto del bebé, una infección por hongos (candidiasis) en el pezón o problemas de la piel.

Señales de buen y mal agarre

No hace falta una postura concreta para que el agarre funcione: lo importante es que el bebé esté cerca, con la cabeza y el cuerpo alineados, y que llegue al pecho con la boca bien abierta. Estas son las señales que describen el NHS y UNICEF:

Buen agarreAgarre poco eficaz
Boca muy abierta y labio inferior hacia fueraLabios fruncidos o boca poco abierta
Barbilla tocando el pechoBarbilla separada del pecho
Se ve más areola por encima del labio superior que por debajo del inferiorSolo tiene el pezón en la boca
Mejillas redondeadas mientras succionaMejillas hundidas o ruidos de chasquido
Succiones rápidas al principio y luego lentas y profundas, con pausas y tragos audiblesSucciones cortas y rápidas durante toda la toma
La toma no duele y el bebé suelta el pecho cuando terminaDolor durante toda la toma; tomas muy largas o muy seguidas sin que el bebé quede satisfecho
El pezón sale con su forma normalEl pezón sale aplastado, en punta o con una línea blanca

Si notas dolor, introduce con suavidad un dedo limpio en la comisura de la boca del bebé para romper el vacío, retíralo del pecho y vuelve a intentarlo. Si además te preocupa que no esté tomando lo suficiente, repasa cómo saber si el bebé está comiendo suficiente.

Cómo cuidar las grietas en los pezones

Lo más importante para que una grieta se cure es corregir el agarre: si la causa persiste, la herida volverá a abrirse en cada toma. Además, las fuentes oficiales recomiendan cuidados sencillos:

  • Higiene suave: lavar el pecho solo con agua durante la ducha diaria y evitar jabones, perfumes o productos que resequen la piel.

  • Dejar secar al aire el pezón después de las tomas.

  • Cambiar los discos de lactancia con frecuencia, para que la piel no esté húmeda mucho tiempo.

  • Usar ropa y sujetador cómodos, de algodón y que no aprieten.

  • Empezar por el pecho menos dolorido si uno está peor, para que el reflejo de salida de la leche ya se haya producido cuando pases al otro.

Antes de usar cremas, pezoneras u otros productos, consulta con tu matrona: ella puede valorar si los necesitas y, sobre todo, revisar la toma para encontrar la causa. Si el dolor te obliga a tomar algún analgésico, pregunta a tu médico o farmacéutico cuál es compatible con la lactancia.

Ingurgitación: pechos llenos, duros y doloridos

Hacia el segundo al cuarto día tras el parto, cuando aumenta la producción de leche, los pechos pueden hincharse, notarse duros, calientes y doloridos. Es la ingurgitación. A veces la areola se tensa tanto que al bebé le cuesta agarrarse, lo que favorece las grietas. Para aliviarla:

  • Ofrece el pecho a menudo, siempre que el bebé muestre señales de hambre.

  • Antes de la toma, extrae un poco de leche a mano para ablandar la areola y facilitar el agarre.

  • Entre tomas, el frío local puede aliviar la hinchazón.

  • Usa un sujetador que sujete sin comprimir.

Si te extraes leche, puedes guardarla siguiendo las pautas de cómo conservar la leche materna.

Obstrucción de un conducto y mastitis: cómo diferenciarlas

Cuando la leche no sale bien de una zona del pecho, puede notarse un bulto sensible: es una obstrucción. Si la inflamación avanza, puede aparecer una mastitis, que es la inflamación del tejido mamario y que a veces se acompaña de infección. Ambas comparten causas: tomas espaciadas o saltadas, agarre poco eficaz, presión de la ropa o grietas.

ObstrucciónMastitis
Zona del pechoBulto pequeño y sensibleZona más amplia, hinchada, caliente y dolorosa, a menudo enrojecida (en pieles oscuras el enrojecimiento puede ser menos visible)
Estado generalTe encuentras bienPuede haber fiebre, escalofríos, cansancio y malestar parecido a una gripe
EvoluciónSuele mejorar en uno o dos días con tomas frecuentesNecesita vigilancia y, si no mejora, valoración médica

En ambos casos, el NHS aconseja seguir amamantando con frecuencia, probar distintas posturas, descansar, beber líquidos, aplicar calor o frío según te alivie y evitar ropa ajustada. Mejor no hacer masajes fuertes sobre el bulto: un manejo suave es suficiente y evita dañar el tejido.

Qué es la «perla de leche»

La perla de leche (también llamada ampolla o perla de leche en el pezón) es un puntito blanco o amarillento en la punta del pezón, que puede doler mucho durante la toma, a menudo como un pinchazo. Se produce cuando un poro de salida de la leche queda cubierto por piel o por leche espesada, y a veces se asocia a una obstrucción en ese conducto.

Suele mejorar al continuar con las tomas y revisar el agarre. No intentes pincharla ni rascarla tú, porque puedes provocar una herida o una infección: si no desaparece o es muy molesta, consulta con tu matrona.

¿Hay que dejar de dar el pecho?

En general, no. Tanto el NHS como la OMS indican que, ante grietas, obstrucciones o mastitis, continuar con la lactancia es seguro para el bebé y ayuda a resolver el problema, porque vaciar bien el pecho reduce la inflamación. Dejar de amamantar de golpe puede empeorar la obstrucción y favorecer complicaciones. Si un pecho duele demasiado, puedes extraer la leche de ese lado mientras te ayudan a mejorar el agarre.

Si estás pensando en combinar pecho y biberón, en el artículo sobre lactancia mixta encontrarás información para hacerlo con acompañamiento profesional.

Cuándo consultar

Pide cita con tu matrona o tu médico, o acude a urgencias si te encuentras muy mal, cuando notes:

  • fiebre o escalofríos;

  • malestar general, parecido a una gripe;

  • una zona del pecho roja, caliente y dolorosa;

  • pus en el pezón o un bulto que no desaparece;

  • síntomas que no mejoran en unas 24 horas con los cuidados habituales, o que empeoran;

  • grietas que no se curan o dolor que persiste pese a corregir el agarre.

Aunque no haya señales de alarma, no tienes que esperar a que el dolor sea insoportable. La matrona de tu centro de salud, la consulta de lactancia (si tu centro dispone de ella) y los grupos de apoyo a la lactancia pueden observar una toma, revisar el agarre y valorar al bebé. Ten en cuenta que esta información es general: solo un profesional que os vea puede identificar la causa en tu caso.

Registra las tomas y el pecho de cada una

Con el cansancio de las primeras semanas es fácil olvidar con qué pecho empezaste la última vez. Con Nidubi registras cada toma en un momento, indicando el pecho (izquierdo, derecho o ambos) y su duración. Así puedes alternarlos, ver si un lado se queda con menos tomas cuando tienes una obstrucción y enseñarle a tu matrona un resumen claro de la frecuencia y la duración de las tomas.

Fuentes

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