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Cómo acostar al bebé de forma segura: posición, cuna y prevención de la muerte súbita

Boca arriba, colchón firme, cuna despejada y sin sobrecalentamiento: así acuestas a tu bebé de forma segura según la AEP y el Ministerio de Sanidad.

Sueño · 6 min de lectura

La forma de acostar al bebé es una de las medidas más eficaces para reducir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Aquí encontrarás las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría (AEP) y del Ministerio de Sanidad sobre la postura, la cuna, la temperatura y dónde debe dormir. También explicamos qué conviene saber sobre el colecho, una lista rápida para revisar antes de acostarlo y cuándo consultar con el pediatra.

Boca arriba, siempre (también en las siestas)

La postura más segura para dormir es boca arriba, desde el nacimiento y en todos los sueños: por la noche, en las siestas y cuando duerme fuera de casa. Dormir de lado o boca abajo aumenta el riesgo de muerte súbita, y desde que se generalizó la recomendación de acostar a los bebés boca arriba el número de casos se ha reducido de forma muy importante.

Algunas dudas frecuentes:

  • ¿Y si regurgita? Los bebés sanos que duermen boca arriba no tienen más riesgo de atragantarse; sus reflejos protegen la vía respiratoria.

  • ¿Y si se da la vuelta solo? Sigue acostándolo boca arriba. Cuando ya es capaz de girarse por sí mismo en ambos sentidos, no hace falta volver a colocarlo, siempre que la cuna esté despejada.

  • ¿Sirven las cuñas o posicionadores? No se recomiendan: no previenen la muerte súbita y pueden suponer un riesgo de asfixia.

La cuna: colchón firme y nada más

Un entorno de sueño seguro es sencillo: cuanto menos haya en la cuna, mejor.

  • Colchón firme y plano, del tamaño exacto de la cuna, sin huecos entre el colchón y los laterales donde pueda quedar atrapado.

  • Sábana bajera ajustada, sin nada más debajo.

  • Sin almohadas, cojines, chichoneras ni protectores, peluches, juguetes o mantas sueltas.

  • Si usas ropa de cama, mejor un saco de dormir adecuado a su talla. Si usas una manta fina, colócalo con los pies tocando el pie de la cuna y remete la manta bajo el colchón, sin que pase de la altura del pecho.

  • Evita superficies blandas como colchones de agua, cojines de lactancia, pufs o sofás para dormir.

Ni frío ni calor: evita el sobrecalentamiento

El exceso de calor es un factor de riesgo de muerte súbita. Mantén la habitación a una temperatura agradable y no lo abrigues en exceso: suele bastar con una capa más de la que llevarías tú para estar cómodo en esa misma habitación.

  • No le cubras la cabeza al dormir; los bebés regulan su temperatura en buena parte a través de ella.

  • Para saber si tiene calor, toca su nuca o su pecho: si está sudoroso, quítale ropa. Las manos y los pies fríos no indican que tenga frío.

  • Evita colocar la cuna junto a radiadores, estufas o al sol directo.

Si tiene fiebre, no lo abrigues más; en el artículo sobre la fiebre en el bebé te contamos qué hacer.

En tu habitación, en su propia cuna

La AEP recomienda que el bebé duerma en la habitación de los padres, en su propia cuna, al menos durante los primeros 6 meses. Compartir habitación reduce el riesgo de muerte súbita y facilita atenderlo y amamantarlo por la noche.

Si quieres saber cuánto sueño es normal a cada edad, consulta cuántas horas duerme un bebé.

Colecho y cuna sidecar: lo que conviene saber

Muchas familias comparten cama con su bebé, a menudo porque facilita la lactancia materna. La AEP reconoce estos beneficios, pero también señala situaciones en las que el colecho aumenta de forma clara el riesgo y no se recomienda:

  • si alguno de los padres fuma, aunque no lo haga en la cama, o si la madre fumó durante el embarazo;

  • si se ha consumido alcohol, drogas o medicamentos que producen somnolencia;

  • en situaciones de cansancio extremo;

  • en sofás, sillones o superficies blandas: dormirse con el bebé en el sofá es especialmente peligroso;

  • en bebés prematuros o con bajo peso al nacer, y en los primeros meses de vida;

  • si el bebé no toma lactancia materna;

  • si comparten la cama otros niños o varias personas, o hay almohadas, edredones o mantas que puedan cubrirlo.

No se trata de juzgar, sino de conocer los riesgos para decidir con información. Si lo que buscas es tenerlo muy cerca, la cuna sidecar, que se acopla al lateral de tu cama, es una buena alternativa: el bebé tiene su propia superficie firme y separada y a la vez puedes amamantarlo y atenderlo con facilidad. Comprueba que queda bien fijada y sin huecos entre ambos colchones.

Otros factores que protegen

  • Lactancia materna: se asocia a un menor riesgo de muerte súbita, y cuanto más tiempo y más exclusiva, mayor protección.

  • Chupete al dormir: ofrecerlo para dormir también se asocia a un menor riesgo. Si das el pecho, espera a que la lactancia esté bien establecida, normalmente hacia el primer mes. No lo fuerces si no lo quiere, no lo vuelvas a poner si se le cae dormido y no lo untes en azúcar ni miel.

  • Sin tabaco: fumar durante el embarazo y la exposición al humo después del nacimiento aumentan el riesgo. Lo ideal es que nadie fume cerca del bebé, ni en casa ni en el coche.

  • Vacunas al día: las vacunas no aumentan el riesgo de muerte súbita. Puedes consultar el calendario de vacunación de tu comunidad.

Boca abajo, solo despierto y vigilado

Dormir boca arriba puede hacer que la parte posterior de la cabeza se aplane (plagiocefalia postural). Para prevenirlo, coloca al bebé boca abajo varias veces al día mientras está despierto y siempre vigilado, empezando con ratos cortos y alargándolos a medida que lo tolere. Además, alterna el lado hacia el que gira la cabeza al acostarlo y evita que pase demasiado tiempo en hamacas o sillas.

Silla del coche y portabebés

Es normal que se duerma en el coche o en el portabebés, pero no sustituyen a la cuna:

  • En la silla del coche, la postura semisentada puede dificultar la respiración en bebés pequeños. Úsala para viajar y, al llegar, pásalo a una superficie plana si sigue dormido.

  • En el portabebés, comprueba que su cara está visible, la nariz y la boca despejadas y la barbilla separada del pecho.

  • En ambos casos, mantén siempre la vigilancia de un adulto despierto.

Antes de acostarlo: lista de comprobación

  1. ¿Está boca arriba?

  2. ¿Duerme en su cuna, en tu habitación?

  3. ¿El colchón es firme y encaja sin huecos?

  4. ¿La cuna está vacía: sin almohadas, chichoneras, peluches ni mantas sueltas?

  5. ¿Lleva la ropa justa y tiene la cabeza descubierta?

  6. ¿La habitación tiene una temperatura agradable y no hay humo de tabaco?

  7. Si toma el pecho y la lactancia ya está establecida, ¿le has ofrecido el chupete?

Cuándo consultar con el pediatra

Consulta con tu pediatra si observas:

  • pausas en la respiración mientras duerme;

  • cambios de color: si se pone pálido, morado o azulado, especialmente alrededor de los labios (si no responde o no respira con normalidad, llama al 112);

  • ronquidos intensos, ruidos al respirar o esfuerzo respiratorio frecuente durante el sueño;

  • dudas sobre cunas, colchones, sacos de dormir u otros productos para el sueño;

  • preocupación porque se aplana la cabeza o gira siempre hacia el mismo lado.

Recuerda que los monitores de respiración no previenen la muerte súbita y no sustituyen a las medidas de sueño seguro.

Registra sus siestas y despertares con Nidubi

Saber cuánto duerme, cuándo se despierta y cómo se reparten sus siestas te ayuda a organizar el día y a resolver dudas con el pediatra. Con Nidubi registras el inicio y el final de cada sueño con un toque, anotas los despertares nocturnos y ves de un vistazo cómo evoluciona su descanso semana a semana, junto a sus tomas y pañales.

Fuentes

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