Mocos en el bebé: cómo hacer lavados nasales y cuándo preocuparse
Por qué los bebés tienen tantos mocos, cómo hacer lavados nasales con suero paso a paso, qué medicamentos evitar y qué señales merecen una consulta con el pediatra.
Salud y vacunas · 7 min de lectura
En otoño e invierno, los mocos son casi un miembro más de la familia. En este artículo te explicamos por qué los bebés se acatarran tan a menudo y cuánto suele durar un catarro. También te contamos cómo hacer un lavado nasal con suero fisiológico paso a paso, qué medicamentos no conviene darle y cuáles son las señales que indican que tienes que consultar con el pediatra.
Por qué los bebés tienen tantos mocos
La mayoría de los mocos se deben a catarros o resfriados causados por virus. Existen muchos virus distintos capaces de provocarlos, y el sistema inmunitario del bebé tiene que ir conociéndolos uno a uno. Por eso es habitual que los niños pequeños encadenen varios catarros a lo largo del año, sobre todo si van a la escuela infantil o tienen hermanos mayores.
Además, durante los primeros meses los bebés respiran sobre todo por la nariz. Sus fosas nasales son muy pequeñas, así que una cantidad de moco que a un adulto apenas le molestaría puede taponarlas. Esto se nota especialmente al comer, porque no pueden respirar bien mientras maman o toman el biberón, y también al dormir.
Conviene recordar que el moco es una defensa: atrapa los virus y ayuda a expulsarlos. Que se vuelva más espeso, amarillo o verdoso con el paso de los días forma parte de la evolución normal de un catarro y no significa, por sí solo, que haya una infección bacteriana.
Cuánto dura un catarro
Un catarro suele empezar con estornudos y mocos claros. A veces lo acompañan tos, algo de fiebre los primeros días, irritabilidad y menos ganas de comer. En general mejora por sí solo en una semana o diez días, aunque la tos y algo de moco pueden durar un poco más.
No hay ningún tratamiento que cure el catarro: lo que se hace es aliviar las molestias para que el bebé pueda comer y descansar mientras su cuerpo vence al virus.
Cómo hacer un lavado nasal paso a paso
El lavado con suero fisiológico ayuda a arrastrar y ablandar los mocos para que el bebé respire mejor. Necesitas:
Suero fisiológico en monodosis: son más higiénicas porque cada envase se abre para un solo uso y después se desecha.
Un pañuelo desechable o una gasa.
Opcionalmente, un aspirador nasal.
Lávate bien las manos antes de empezar.
Tumba al bebé de lado, sujetándole con suavidad la cabeza para que no la mueva. Esta postura evita que el suero vaya hacia la garganta y se atragante.
Introduce la punta de la monodosis en la fosa nasal que queda arriba, sin meterla demasiado, y aprieta con suavidad. El suero saldrá, junto con los mocos, por la otra fosa o por la boca.
Incorpóralo y límpiale la nariz y la cara.
Gíralo hacia el otro lado y repite con la otra fosa nasal.
No hace falta usar mucha cantidad ni apretar con fuerza. Si tienes dudas sobre cuánto suero poner o cómo sujetarlo, pide a tu pediatra o a la enfermera de tu centro de salud que te lo enseñen: es la mejor forma de ganar seguridad.
Los momentos más útiles para hacerlo son antes de las tomas y antes de dormir, o cuando notes que le cuesta respirar. Si respira, come y duerme bien, no es necesario hacer lavados. Es normal que llore durante el lavado: le resulta incómodo, pero no le hace daño.
Aspirador nasal: con moderación
El aspirador puede ayudar a retirar los mocos que no salen solos después del suero. Úsalo con suavidad, sin introducirlo en la nariz y solo cuando haga falta. Aspirar con demasiada frecuencia o fuerza puede irritar la mucosa nasal e incluso aumentar la inflamación y los mocos.
Otras medidas que ayudan
Tomas más cortas y frecuentes: si le cuesta comer porque tiene la nariz tapada, ofrécele el pecho o el biberón más veces y durante menos tiempo. Un lavado nasal antes de la toma suele facilitarla. Si tienes dudas sobre lo que debería tomar, puedes consultar cuánto debe comer un recién nacido.
Ambiente sin humo de tabaco: el humo irrita las vías respiratorias y empeora los catarros. Nadie debería fumar en casa ni en el coche, aunque el bebé no esté presente en ese momento.
Lavado de manos: lávate las manos a menudo, sobre todo antes de cogerlo o de darle de comer. Pide lo mismo a las visitas y evita que personas resfriadas lo besen o le acerquen la cara.
Sueño seguro también con mocos: sigue acostándolo boca arriba, sobre un colchón firme y plano, sin almohadas ni cojines y sin inclinar la cuna. Tienes más detalles en cómo acostar al bebé de forma segura.
Medicamentos: qué no darle
La AEP y el Ministerio de Sanidad son claros en este punto:
| Medicamento | ¿En menores de 2 años? |
|---|---|
| Antitusivos (jarabes para la tos) | No, salvo indicación médica |
| Mucolíticos y expectorantes | No, salvo indicación médica |
| Descongestionantes (orales o en gotas nasales) | No, salvo indicación médica |
| Antibióticos | No sirven para los catarros causados por virus |
| Suero fisiológico | Sí, es seguro |
Los jarabes para la tos, los mucolíticos y los descongestionantes no han demostrado ser útiles en bebés y pueden producir efectos adversos. Tampoco uses pomadas o vahos con mentol, alcanfor o eucalipto sin consultarlo antes, porque pueden irritar sus vías respiratorias.
Los antibióticos no actúan contra los virus. Darlos sin necesidad no acorta el catarro, puede causar efectos secundarios y favorece las resistencias bacterianas. Solo los debe pautar el pediatra cuando hay una infección bacteriana.
Si tiene fiebre o está muy molesto, tu pediatra te indicará si conviene un antitérmico y en qué dosis, que siempre se calcula según su peso. Puedes leer más en nuestro artículo sobre la fiebre en el bebé.
Bronquiolitis y virus respiratorio sincitial (VRS)
La bronquiolitis es una infección de los bronquiolos, las vías respiratorias más pequeñas de los pulmones. Afecta a menores de 2 años, es más frecuente en otoño e invierno y su causa principal es el virus respiratorio sincitial (VRS). Suele empezar como un catarro normal y, al cabo de unos días, pueden aparecer tos más intensa, respiración rápida, pitos o dificultad para comer.
La mayoría de los casos son leves y se cuidan en casa, pero en los bebés más pequeños, en los prematuros y en los que tienen alguna enfermedad de base puede complicarse y requerir ingreso. Por eso es importante vigilar su respiración durante cualquier catarro.
Actualmente existe una inmunización frente al VRS para los lactantes, que se ofrece de forma gratuita en todas las comunidades autónomas, aunque los criterios y el calendario pueden variar. Consulta qué se aplica en la tuya en nuestra página de calendario de vacunación por comunidad o en el artículo sobre el calendario de vacunación infantil en España.
Cuándo consultar con el pediatra
Acude a urgencias o llama al 112 si observas
Dificultad para respirar: se le marcan las costillas o se le hunde la piel por encima del esternón al respirar, mueve mucho las aletas de la nariz (aleteo nasal), respira muy deprisa o cabecea con cada respiración.
Quejido al soltar el aire o pausas en la respiración.
Coloración azulada o muy pálida en los labios, la lengua o la cara.
Rechazo de las tomas o que come mucho menos de lo habitual, o menos pañales mojados de lo normal para su edad.
Fiebre en un bebé menor de 3 meses: requiere valoración médica siempre, aunque parezca estar bien.
Decaimiento: está muy adormilado, cuesta despertarlo o no reacciona como siempre.
Pide cita con tu pediatra si
los mocos duran más de 10 días sin mejorar, o mejora y luego empeora de nuevo;
la fiebre se mantiene más de dos o tres días;
tiene pitos al respirar o una tos que se alarga varias semanas;
llora mucho al tumbarse, se toca la oreja o le sale líquido del oído;
tiene los ojos rojos o con legañas abundantes;
fue prematuro o tiene alguna enfermedad crónica, aunque el catarro parezca leve.
Y, por supuesto, consulta siempre que algo no te cuadre: tu intuición también cuenta.
Anota tomas y pañales durante el catarro
Cuando tu bebé está acatarrado, saber cuánto ha comido y cuántos pañales ha mojado es una de las mejores formas de comprobar que lo está llevando bien. Con Nidubi registras cada toma y cada cambio de pañal en segundos, y puedes añadir notas sobre la fiebre o los síntomas. Así tendrás la información a mano si el pediatra te pregunta cómo han ido los últimos días.